
Nuestro coterráneo "Heidi González" dándole a la caja.





Trupán es mi Pueblo, Pequeño y Sencillo, Como un Geniecillo, Que Quiere Jugar
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El evento transcurre del siguiente modo. La procesión avanza alegre por las calles entonando el cántico de la Cruz de Mayo, deteniéndose en la puerta de una casa.
z de Mayo!Pero existe una festividad que se mantiene en el tiempo: la Semana Santa. Si bien su carácter estrictamente religioso ha sufrido los embates del nuevo milenio, en su esencia se mantiene el respeto y la reflexión.
Hoy vemos como el mercado se anticipa a esta fecha, ofreciendo novedosos y coloridos huevos de chocolate, obsequiados a los niños por un generoso conejo el día de la resurrección del señor. Saque usted sus propias conclusiones.

El día se desarrollaba en estricto silencio. Nadie operaba herramientas pues el ruido atentaba contra la parsimonia y templanza de la festividad. Nadie usaba martillos ni serruchos, por lo tanto, frente este solemne cuadro, las tareas de la mañana eran labores domésticas y de limpieza. En algunas familias la tarea era limpiar los castaños, barrer los patios, desmalezar la huerta, y cualquier otra actividad similar que mantuviera el silencio y que permitiera a los más pequeños no pensar en comer.
Los mayores se encargaban de contar historias, de cómo se vivía el viernes santo cuando ellos eran pequeños, época donde las misas se celebraban en latín y con el curita mirando hacia la pared. Sabida es la historia de la abuelita que siendo niña mantenía el ayuno de viernes santo como ofrenda hacia el señor, pero a media mañana no aguantó el hambre y se echó frutas a la boca con un chal sobre la cabeza para que Dios del cielo no la viera comer.
Si alguien pronunciaba una palabrota o se le caía algún objeto pesado y ruidoso, cada feligrés decía "Agáchate Semana Santa".
Llegado el mediodía se daba inicio al almuerzo poniendo fin al ayuno. Como gesto al señor, ese día no se comía carne. Por lo general el menú eran porotos, tallarines o papas con chuchoca o algúna otra guarnición. Si la comida llevaba papas, éstas se dejaban cortadas el día anterior para no tener que usar el cuchillo el día de viernes santo.
En las radios no se emitía la música habitual sino suaves y lentas melodías acorde a la solemnidad de la fecha, sin tanda de comerciales. En muchas emisoras se transmitía el rosario que era seguido por una multitud de radioescuchas.
Cuando el sol comenzaba a ponerse, los trupaninos se reunían en la plaza, frente a la iglesia y celebraban el Vía Crucis, actividad perenne en el tiempo que recuerda la catorce estaciones que sufrió Jesús cargando la cruz.
El recorrido del Vía Crucis cambiaba cada año. Si las inclemencias del clima impedían recorrer las calles el Via Crucis se realizaba al interior de la Iglesia. En otras oportunidades se realizaba alrededor de la plaza o por las calles aledañas a la iglesia. Todo era muy modesto y se realizbaa con recursos escasos. A saber, a falta de mesas para las estaciones del Vía Crucis, se juntaban cuatro sillas y sobre ellas un mantelito blanco. No quedaban muy altas pero cumplían con señalar la siguiente parada. Muy recordados son los Vía Crucis celebrados a fines de la década del sesenta, organizados por voluntarios de la agrupación católica de aquellos años donde destacaba la figura de Doña Mercedes Arriagada.
Recordar estos episodios es un bálsamo de cultura. Hoy muchas tradiciones se han perdido y hasta se desconocen. Lo importante es mantener vivo el espíritu y no olvidar que "un pueblo que mira su pasado, puede proyectarse hacia el futuro".
Agradezco tu atención.

Hacia 1920 no había ni posta, ni doctores ni paramédicos que controlaran el estado de salud de los trupanenses. Ellos acudían donde la médica yerbatera conocida como “María Meika”, Quién era la única persona del pueblo donde se recurría para sanar algún enfermo.
Analizando una muestra de orina "María Meika" realizaba los diagnósticos de salud de los enfermos. Este análisis era tan preciso como los científicos métodos que se aplican en las clínicas actuales con toda su aparatosa tecnología.
A partir del diagnóstico, ella preparaba remedios en base a hierbas medicinales y otras especies orgánicas sanando al enfermo. En caso de accidentes, "María Meika" preparaba certeros ungüentos que curaban heridas, además de su reconocida habilidad para componer huesos, sanar dolencias, sacar empachos y curar dolores de reumatismo en la gente mayor.
"María Meika" era una verdadera doctora, especializada en todas las áreas de la salud. Una verdadera enciclopedia médica al momento de sanar a los enfermos.
Para los embarazos la cosa era diferente, no bastaban los medicamentos de "María Meika", sino de otro típico personaje del Trupán de principio de siglo: la partera.
En Trupán, muchas personas eran reconocidas por su condición de parteras. Éstas, todas mujeres, se les podía llamar con anterioridad o bien se les podía ubicar con urgencia. Acudían a los llamados a cualquier hora del día y de la noche, e iban preparadas con todos los implementos necesarios para el nacimiento del “futuro trupanino”.
Si bien la mayoría cobraba por los servicios, las familias que no tenían dinero para cancelar las prestaciones de la partera le retribuían sus servicios con productos obtenidos de las siembras, ya sea trigo, papas y demás verduras de la huerta. Las parteras realizaban este trabajo como un oficio que les permitía vivir aunque no estaba en su afán exigir una costosa compensación monetaria por tales servicios. En el fondo, cada familia daba lo que podía, en efecto, la única retribución que esperaban las parteras era el reconocimiento de la labor realizada. De hecho, muchas parteras pedían a los niños que traían al mundo que les dijeran “mamita”.
Una de las parteras más solicitadas en Trupán en la década de 1910 era Doña Vicenta Lara. Ella se caracterizaba por su alto grado de altruismo y su innegable condición humana.
El tema es tan interesante como humano, y seguro es materia de sobremesa con familiares cercanos. Quienes vivieron esa época recuerdan lo crudo que era la vida, pero también coinciden en que era bella, muy bella.
Si manejas algún otro dato sobre el oficio de las parteras en Trupán, o simplemente si te gustó la crónica de esta edición, no olvides dejar tu comentario. Solo así le daremos forma a esta confraternidad virtual que día a día gana más adeptos.
Yo quiero a mi pueblo. Viva Trupán.


Primero que todo pido permiso a generaciones de trupaninos que aprendieron los números y las letras en esta escuela. Tal vez existan muchas personas capaces de emular este aporte, y yo, quizás omitiendo aspectos importantes de la historia y desarrollo de este centro educativo, enfrento el desafío de abordarlo.
Alguien me preguntó una vez sobre la diferencia entre caserio y pueblo. Le respondí que existen parámetros numéricos acerca de la demografía, características geográficas, densidad poblacional y de vivienda para determinar estas categorías, pero indudablemente los establecimientos educacionales marcan la diferencia.
Una escuela es el epicentro de todo: con escuelas se educan los niños que más tarde serán el eje y motor de la sociedad. El futuro de un país está en su gente, por ende si reciben una educación limitada, su proyección a futuro estará mermada.
Trupán es su gente, lo he dicho siempre y lo sostengo. Profesores y demás profesionales de la educación coinciden en que el proceso de formación de un niño es tarea de todos. Un profesor transmite conocimientos y buenos hábitos, mientras otras instituciones, como las iglesias o la propia familia, se encargan de formar las habilidades sociales del infante.
Hace mucho tiempo la Escuela Básica Juan Madrid se dió a la tarea de formar a nuestra gente. Con recursos escasos y necesidades diversas, don Alejandro Pérez inicia este proyecto de educación que pretendía educar a los niños de nuestro pueblo. Súmele a ello la precaria situación social que vivía nuestro país, en un contexto totalmente diferente al de hoy: nada de transporte escolar ni uniformes, mucho menos internet y tecnologías de información. Antes no había nada. Nada. Cada niño tenía que llevar un leño para la estufa. Así de precario. Cada alumno debía encaminar largos senderos para llegar a tiempo a clases. No había locales donde adquirir útiles escolares que además eran onerosos. No había biblioteca ni casino. Nada.
En un solo salón podían distinguirse distintas realidades, ya sea niños con ojotas de gomas o descalzos con los talones cocidos por la escarcha. Las jornadas eran de día completo saliendo muy temprano desde la casa y volviendo a media tarde, donde ya sin luz hacer las tareas era un verdadero dilema. Ni hablar de calculadoras ni accesos a páginas web como "el rincón del vago". Aún no se conocía la técnica del "copy paste". Cada niño acercába su cuaderno a la vela que la abuela encendía para tejer o simplemente debía sentarse a la orilla del fuego de la cocina para leer lo que se escribía. Cuando se usaba lápiz grafito los errores se borraban con migas de pan, mientras que cuando se usaba lápiz de tinta no había remedio pues se utilizaba un papel secante para cada hoja con el própósito de absorver la tinta húmeda; si se corría el papel secante se debía escribir toda la hoja de nuevo.
No habían mochilas barby ni zapatos dieciséis horas. Las abuelas tejían morrales para que sus nietos portaran sus cuadernos, ahora bien, si algún padrino de Santiago obsequiaba un bolson a su ahijado regalón, éste bolson pasaba de hermano en hermano siendo la taquilla de la escuela.
Anécdotas de aquellos años hay muchas, y de seguro son tema recurrente en las conversaciones veraniegas con nuestros tíos y abuelos. Con los años hasta se convierten en historias divertidas, pero caramba que eran tiempos difíciles. Era común, por ejemplo, que padres acérrimos se negaban a enviar a sus hijos al colegio, ya que las tareas de la casa no podían esperar y era mucho más provechoso y productivo que un niño de diez años cortara trozos o desmalezara el canal antes de aprender a leer en el "Silabario". Con la instauración del Retén de Carabineros en 1928 este tema se vió solucionado pues funcionarios de esta noble institución visitaban familias del centro y alrededores de Trupán obligando a los padres obceados a enviar a sus hijos al colegio con amenazas de multas económicas fijadas por la ley.
El análisis histórico de este tema resulta interesantísimo, y, volviendo a mis palabras iniciales, perdonen si he olvidado algú dato importante. Llevo tres años recopilando antecedentes sobre la Escuela Juan Madrid, el Retén de Carabineros y demás institucione afines, con el propósito de recopilar en un sólo material nuestra historia no contada. Espero darles pronto la noticia de su publicación, por lo pronto acepto cualquier aporte que ustedes me puedan dar.
Mientras tanto los invito a participar en nuestra sección 'Preguntas Con Respuestas' que para esta edición plantea una interrogante sobre nuestra querida escuela. Quedo muy agradecido de mis fieles lectores y gracias por comentar la crónica.
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NOLFA DIAZ (QEPD)
Con profundo pesar nuestro pueblo nuevamente se ha vestido de luto. El pasado 10 de febrero del 2007, siendo las 10:35 hrs., falleció Doña Nolfa Diaz, a raíz de una penosa enfermedad que le fue quitando la vida.
Sus funerales se realizaron en el Cementerio de Trupán.
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JUAN QUINTANA (QEPD)
Cuando aún no se lograba la resignación por la triste partida de un ser querido, familiares y amigos volvieron a batirse en el dolor. Con una breve diferencia horaria fallece Don Juan Quintana.
El cuerpo sin vida de quién conocieramos como "Juanito" descansa ahora en el Cementerio de Trupán.
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Mediante este espacio le hacemos llegar nuestras sentidas condolencias a sus familiares y amigos.
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La Iglesia Juan Bautista
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El Retén de Carabineros
___________________El Teatro Miguel Rivas
________________________La Biblioteca Corina Seráni Burgos
_____________________La Posta

Foto: Johana Escobar
La laguna nos distingue, y nos honra. Ya en el pasado, por intermedio del Ramal, llegaban turistas de todos lados a disfrutar de las bellezas de nuestra laguna, incluyendo bañistas desde Huepil hasta Monteverde.
Hoy, ad portas del siglo XXI y del camino nuevo, llegan a este balneario visitantes de distintas latitudes y eso nos distingue, pues nuestras comunidades vecinas carecen de este recurso, honrando así a nuestro maravilloso pueblo.
Es nuestro afán constante, queridos contertulios, mantener limpia la laguna. Primero por el pundonor propio de mejorar lo nuestro, por el amor propio de rescatar algo tan nuestro y que nos identifica tanto.
A quién no le ha pasado que viaja a Trupán por un fin de semana y no tiene tiempo de visitar la laguna, llegas de regreso, te preguntan como te fue y les dices "Muy cortito... no alcancé ni a ir a la laguna". Así, como ves, este balneario constituye hasta un punto de referencia.
Es además, en términos simples, la "guinda de la torta" ya que, cuando llevas algún amigo a Trupán le muestras la plaza, el teatro, la iglesia, el retén, la escuela y... la laguna, tal como si dejaras lo mejor para el final. Bajas con tu amigo, siguiendo la línea o el camino hasta la cancha, llegas a la laguna y te sientas en el muelle. Le cuentas anécdotas perdidas en el tiempo y en el espacio mientras tu amigo se deja llevar por los encantos del agua y de los cisnes.
Ahora, si tu amigo es medio chicharra, te vas donde el Tío Juanuco, atiendes a tu amigo con dos chelas bien heladas y listo, fijo que tienes a tu amigo el resto del año en Trupán.
Una vez un trupanino, de cuyo nombre no quiero acordarme, me contó que invitó a una amiga a la laguna...
-¿Y encontró muy fría el agua?
- No, no se baño
-¿Y a que fueron?
- A cazar.
-Espero no que no hayan matado ningún cisne
- No, tranquilo, solo nos echamos un pato.
La laguna es la pregunta de esta semana. Deja tu comentario y gracias por visitar nuestra página.


Con profundo pesar nuestro pueblo se ha vestido de luto.
El pasado 25 de diciembre del 2006, falleció Don Moisés Veloso Avello.
Quién naciera un 15 de agosto de 1918 murió a la edad de 89 años a raíz de una neumonía que paulatinamente le fue quitando la vida.
Sus funerales se realizaron el miércoles 27 de diciembre a las 11:00 hrs. en el Cementerio de Trupán.
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LUZGARDA MUÑOZ (QEPD)
En los albores de este nuevo año la tristeza vuelve a ahondar en nuestra comunidad.
El día 04 de enero, a la edad de 67 años, dejó de existir la Sra. Luzgarda Muñoz Muñoz a raíz de un ataque cardíaco.
Sus restos fueron sepultados el pasado viernes en el Cementerio de Trupán.
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Mediante este espacio le hacemos llegar nuestras sentidas condolencias a sus familiares y amigos.