Al pesebre que se levantaba en la Iglesia con motivo de la navidad, se le acercaban trupaninos de todas las edades a dejar su ofrenda. Se cantaban villancicos religiosos y tonadas acompañadas con guitarra. También se adornaba un pino en la plaza y se mantenía así hasta la fiesta de año nuevo.
Hoy la navidad se celebra en Trupán de la misma forma que en otros pueblos y aldeas de nuestro país. Sus campestres características, y su particular idiosincrasia, no exigen a sus habitantes ser parte del torrentoso consumismo. Si la navidad llega en un año malo, simplemente no se hacen regalos, solo un abrazo fraterno que es bien recibido.
En la actualidad la festividad también se celebra con regalos para los más pequeños, los que se depositan a los pies del pino que adorna la sala. Este pino generalmente es natural y su elección fue una ardua tarea de los más jóvenes de la casa, que hacha en mano arrasaron el bosque más cercano en busca del pino ideal. Este árbol de pascua es muy particular pues es adornado con algodón simil nieve, globos y dulces amarrados con hilo de lana.
Entrega de regalos en la Escuela Alejandro Pérez (1991).
Aquí nadie anda apresurado por comprar los regalos, a diferencia de lo que sucede en la capital o en las grandes ciudades. No existe consumismo, denotándose, además, que muchos de los regalos que se obsequian esa noche son objetos elaborados con las propias manos, ya sean juguetes o ropa.
Para la familia de los trabajadores de la Forestal de Trupán la navidad se vive de manera especial. Esa tarde se realizan onces con las familias de los funcionarios, siendo ésta una de las actividades navideñas más destacadas y esperadas en el núcleo familiar. Quienes trabajan para Don Raúl Pérez también conmemoran esta fecha con una fiesta en el Estadio Monteverde con regalos para los hijos de los funcionarios, en un show con música y baile. Reciben además una caja con provisiones, mientras que, auspiciados por la municipalidad, las juntas de vecinos de Trupán reparten regalos a los niños.
Año Nuevo
Tal como ocurría con la navidad, hacia mediados del siglo veinte la ocasión del uno de enero no tenía mayor trascendencia y significaba solo el comienzo de un nuevo año.
En el último tiempo el año nuevo es una festividad muy esperada por los habitantes de Trupán, tan anhelada como la navidad. Ese día comienza muy temprano, con dueñas de casa asomándose por la ventana a esperar el camión de las verduras. Se abastecen de todo tipo de ellas y preparan algo rápido para almorzar. El paladar deberá esperar hasta la noche.
Esa noche toda la gente se pone sus mejores pilchas. El año nuevo es una buena razón para verse presentado, y en torno a él circulan un sinnúmero de mitos urbanos, vinculados tanto a la superstición como a la tradición. Las solteras y solteros vestirán una prenda interior de color amarilla porque eso atrae al sexo opuesto e indica que en el año que se avecina se encontrará el alma gemela. En los bolsillos de la ropa se guardan monedas y billetes para que el año nuevo venga abundante o “cargado al oro”. En algunas familias se cocinan lentejas, y cada uno deberá comerse una cucharada a las doce de la noche, para que la suerte y la fortuna impere en el hogar.
En año nuevo la fiesta es de amanecida, los carabineros tocan la sirena. La familia comparte una comida esperando las 12:00 hrs. Se come asado de cordero con tomate, papas cocidas y tinto en garrafas. Saludas a los vecinos y en casa te atienden con algo. No falta el ponchecito, la cervecita y si el corazón es grande hasta te sientan a la mesa y te sirve el ñango con papas.
















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